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Simples razones que hacen que quiera extender mi estancia en Vietnam

“Si consideramos el Sudeste Asiático como una melodía, Vietnam constituiría las notas altas, la parte a la que debes prestar más atención para escuchar con todo detalle. Esta nación cambia lentamente con el tiempo y sus habitantes, pero permanece intacta después de su complicada historia. Si disfrutas de la naturaleza y los paisajes, este es el lugar ideal para ti. Si quieres descubrir culturas y tradiciones únicas, aquí tienes donde elegir. Si adoras la comida callejera y la cerveza, estarás en el paraíso.”

10 días de vacaciones y aun otros diez días más no podrían satisfacer mi pasión por este país. Siempre se dice que Vietnam es una belleza escondida. Aquí todo es impresionante y atractivo a su manera: desde los paisajes hasta la gente, desde la cultura hasta el espíritu. Puedes sentirlo en el momento en que pones el pie en esta tierra. Es difícil escapar a su hechizo y a veces, una solución temporal es, para mí, extender la estancia allí.

Os voy a contar mis razones personales:

Porque aquí encuentro la verdadera tranquilidad

La antigua ciudad de Praga en la República Checa es encantadora, sin embargo, no creo que pueda quitarte de la cabeza las tranquilas vacaciones de verano que pasaste en la pequeña ciudad vietnamita de Hoi An. Es igual que leer a los hermanos Grimm mil veces y sentirse atraído por los mitos asiáticos. Esta ciudad ribereña de 300 años de antigüedad tiene casas con vigas de madera, puertas talladas y habitaciones abiertas y espaciosas con las que todavía sueño. La arena blanca de la encantadora Nha Trang a la luz matutina del sol tropical me tiene obsesionada. Y en el Delta del Mekong, las escenas diarias incluyen niños montados a lomos de búfalos de agua, agricultores cultivando arroz en un mar esmeralda, bandadas de cigüeñas volando en círculos sobre un templo, monjes jemeres paseando alrededor y locales corriendo por puentes o remando en el laberinto de canales del Mekong.

Esta es la definición de verdadera tranquilidad, al menos para mí.

Porque me ayuda a descubrir la aventura que corre por mis venas

Esta tierra pasee un aspecto calmado y tranquilo, pero también está repleta de aventura. Siempre me he considerado un poco cobarde, pero Vietnam me ha ayudado a descubrir la aventurera que llevo dentro. Mui Ne, con vientos perfectos para la práctica de kitesuf y windsurf: allí vas a querer meterte en el agua enseguida y seguro que disfrutas de cada minuto que estés dentro. Phu Quoc ofrece a sus “fans” océanos turquesa llenos de vida y un sinfín de extrañas y maravillosas criaturas marinas. Este lugar es, de hecho, uno de los mejores para practicar buceo de todo Vietnam. El Fansipan – el monte más alto del país – hace que te suba la adrenalina cuando lo escalas. Y no nos olvidemos de los escénicos viajes en moto por carretera en el noreste, mientras sopla el viento y contemplas las terrazas de arrozales: no querrás marcharte nunca.
Bueno, puede que me guste demasiado Vietnam y se note, pero, si no fuera por este país, honestamente, nunca habría probado ninguna de las cosas que he mencionado antes.

Porque tiene un pasado complejo y un futuro esperanzador

Vietnam ha sido dividido y conquistado y tiene un historial de sufrimiento que se remonta hasta donde podemos saber. Incluso hoy en día, la economía nacional todavía es calificada como “en proceso de desarrollo”. A algunas personas les encanta eso, por los precios bajos que conlleva. Sin embargo, nadie debería considerar Vietnam como un país subdesarrollado no solo porque sus metrópolis como Ciudad Ho Chi Minh respiran modernidad, luces de neón y fiestas que duran toda la noche, sino también porque los vietnamitas son realmente felices. La felicidad es como un virus que se propaga muy rápido aquí: si te encuentras en medio de un lugar alegre, esa alegría se te contagiará.
Puede que la reconstrucción de Vietnam sea lo más mágico que (quizá) vayas a contemplar en la vida. Todos los lugares de la guerra se han convertido en atracciones turísticas y mantienen sus valores históricos y culturales. La ruina y el dolor se ha desvanecido para revelar un Vietnam renovado y brillante a los viajeros, tan resplandeciente como la sonrisa de sus gentes.

Porque soy adicta a su cultura

Puedes sentarte en una cafetería en una calle del Casco Antiguo por horas y horas, simplemente mirando cómo van y vienen las motos por los pequeños callejones. Puedes pasear por el mercado local todos los días para practicar tu habilidad de regateo o mirar las tiendas donde se vende carne fresca. Puedes comer “pho” para cenar y “banh mi” para desayunar durante meses. Puedes hablar con los locales por mucho tiempo aun a pesar de la barrera del lenguaje y asombrarte con lo que te cuenten. Puedes maravillarte viendo un espectáculo de marionetas de agua, tararear una canción vietnamita y saltar de alegría en una clase de cocina. Puedes hacer cualquier cosa aquí para sentir esta cultura tan particular dentro de ti. Así es como uno se vuelve adicto a algo, ¿no? Puedes, también, experimentar tanto la vida local más ordinaria en las calles como el sentimiento de pertenecer a la realeza al mismo tiempo.

Porque me encanta Adam Levine

… Y él dijo una vez: “So I cross my heart, and I hope to die, that I’ll only stay with you one more night”. (Lo juro y si no que me caiga muerto: solo me quedaré contigo una noche más).”.