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Pequeñas cosas de Vietnam que desearás llevarte a casa después de tu viaje

Seguramente te hayan dicho y contado muchas cosas de esta encantadora tierra antes de que viajases aquí. Sin embargo, nadie te había hablado sobre ese sentimiento nostálgico que se experimenta cuando tu viaje va a terminar. Después de 10 o 15 días viviendo en Vietnam, te has dado cuenta de que hay algunos objetos que te recordarán tanto este viaje que te harán saltar una lagrimilla.

Y puede que lo hagan…

La sensación de elegir tú mismo la tela en el mercado para conseguir tu propia ropa hecha a medida

… con solo 200000 VND, que equivalen a unos 9 o 10 dólares americanos. Nunca en tu vida te habías imaginado que podías conseguir ropa hecha exclusivamente para ti por menos de diez dólares, hasta que apareciste en el mercado vietnamita de ropa hecha a mano. Algunas prendas son perfectas, otras no, otras desaparecerán en una esquina de tu armario para siempre, pero algunas otras podrás llevarlas puestas con orgullo. ¡Sigue siendo un milagro que el no poder conseguir más ropa así te haga saltar la lagrimilla!

La cultura del “cà phê y el sinh tố”

Es similar a la cultura del café en Occidente, pero en vez de un latte y un cappuccino, aquí disfrutarás de un “cà phê sữa đá” (café vietnamita con hielo y leche condensada) o de un “sinh tố” (batido de frutas). El café vietnamita es famoso, ya que Vietnam es uno de los mayores productores de café Robusta. El sabor es, obviamente, maravilloso, y lo mejor de todo es que también puedes conseguir tu dosis de cafeína con un yogur de café o con la especialidad de Hanói: el café con huevo, que lleva yema de huevo batida (y es muy apetecible durante el verano de Hanói).

Cuando hablamos de “Sinh tố” (batidos), no hablamos solo de batidos de fresa, manzana o plátano. Los encontrarás de papaya fresca, de chirimoya, coco, fruta del dragón, fruta de la pasión y de cualquier fruta tropical que puedas imaginarte, mezclados con hielo y leche condensada o yogur. Es un sueño hecho realidad el caminar por cualquier calle y poder conseguir unos de estos batidos frescos por solo un dólar.

Te preguntarás una y otra y otra vez cada que pienses sobre el “cà phê” y el “sinh tố”: “¿Por qué me fui? De verdad, ¿por qué?”

Los mercados

Es difícil olvidar tu primer mercado vietnamita, y si el primero que visitaste es de uno de los mercados de las tierras altas, es incluso peor sacártelo de la cabeza. Todo – literalmente-, todo, desde plantas hasta animales vivitos y coleando aparece ante tus curiosos ojos. Permaneces de pie observando a las mujeres de mediana edad que se agachan mientras comprar hierbas, carne u otras cosas que puedan necesitar para los próximos días. AL principio creerás que te encuentras en un documental de National Geographic. Después, rápidamente, el asombro se disipa y da paso a la emoción. “Allí la carne”, “aquí las especias”, “los productos artesanos en aquel rincón”, “también tenemos una zona de restaurantes de comida exótica”, el ruido, las miradas, los colores, los olores…: todo te rodea y caes rendido.

El desfío del regateo, la curiosidad de buscar nuevos productos, la diversión de la compra. “No, no vas a sentir lo mismo la próxima vez que vayas al Wal-mart”, te dices a ti mismo mientras sientes que Miley Cyrus acaba de lanzarte una bola de demolición que te ha dado justo en el corazón.

La hospitalidad y el ingenio de los locales

Ninguna lista de Vietnam está completa si no menciona a sus gentes. Son la definición de “si se quiere, se puede”. Puede que la opción no sea siempre la más segura ni la más razonable, pero harán cualquier cosa, no te preocupes. ¿Te has quedado tirado en medio de la nada? Alguien te recogerá. ¿Necesitas transportar tu moto al otro lado de un río en una barca? Considéralo hecho.

El “ewww” que pasa a ser “ohhh”

Nunca pensaste que probarías un bol de fideos con caracoles, pero de repente conoces a una señora sentada en una pequeña esquina de una calle vietnamita que te ofrece un plato de esta comida con una gran sonrisa en la cara. Lo siguiente que pasa es que te ves a ti mismo pidiendo otra ración, y otra, y otra…

Nunca pensaste que te sentarías en la carretera mientras las motos y los coches pasan rozándote, tomando un bol de “phở”. Entonces conoces a ese vendedor en la calle y sabes que ese es el mejor bol de “phở” que hayas probado en lo que llevas de viaje por Vietnam o incluso en toda tu vida.

Nunca pensaste que podrías conducir una moto en Vietnam, pero luego descubres que un viaje de carretera en moto es muy emocionante.

Nunca pensaste que harías algunas cosas, pero todas ellas en Vietnam pasan de que exclames un “ewww” al principio al “ohhh” final. Y al final acabas alegrándote de haberlas hecho. Las llamamos experiencias nuevas y en ocasiones pasan de ser un bonito recuerdo a convertirse en lecciones de vida.

Puede que nos tomemos un poco a la ligera los “lloros y las lagrimillas” en este artículo, pero estamos bastante seguros de que va a echar Vietnam de menos por estas pequeñas cosas cuando te marches.