Crea Tu Viaje

Consejos para un viaje familiar a Vietnam: todo lo que necesitas saber

Las ciudades vietnamitas son espléndidas, llenas de místicas pagodas, parques acuáticos, piscinas lujosas, exóticas tiendas e interesantes callejuelas por las que pasear los fines de semana. El campo es ideal para caminar, hacer senderismo, ciclismo y turismo. Las playas son fabulosas, con aguas cristalinas y arena blanca, y ofrecen alojamientos convenientes y lujosos resorts. ¡Bienvenido a tu próximo destino de vacaciones familiares: Vietnam!

¿Qué es lo que necesitas para preparar un viaje perfecto con tu familia aquí? Toma nota de los siguientes consejos:

¿Qué debes llevar en tu equipaje?

Toda tu familia estará allí, en un país extranjero, así que es importante saber qué llevar, especialmente si vas con bebés o niños pequeños. Obviamente un equipaje pesado no es adecuado ni cómodo, pero tampoco lo es el buscar algo que realmente pueda ser necesario durante tus vacaciones..

A pesar de esto, no debes preocuparte mucho, puesto que Vietnam es conocido como un paraíso de las compras del Sudeste Asiático, así que las necesidades básicas están ampliamente cubiertas y a precios muy razonables. Ropa, zapatos, chancletas, paraguas, cosméticos… se encuentran fácilmente en Vietnam, o te serán suministrados por el personal de tu hotel, tus guías privados o incluso tus operadores de viaje. Puedes llevar poco peso en la maleta para tu propio beneficio. Pero quizá necesites también algunos objetos especiales para hacer que tus vacaciones vayan como la seda. Creemos que la lista siguiente puede resultar de utilidad para las familias que planeen visitar Vietnam:

Documentos de viaje, que incluyen el pasaporte, los visados, el certificado del seguro de viaje, los billetes de avión y el cupón del tour. Para el visado de Vietnam a tu llegada al aeropuerto, asegúrate de llevar dos fotos tamaño carné de 4 cm x 6 cm y 25 dólares para pagar las tasas de sellado por cada miembro de tu familia.

Dinero, sí, ¡por supuesto! En Vietnam puedes usar efectivo y tarjeta de crédito (simplemente asegúrate de que tu banco sabe que vas a usar tu tarjeta en Vietnam por seguridad). Deberías llevar una cantidad de dongs vietnamitas según lo que necesites (y para sentirte millonario). En caso de que no puedas planear mucho antes de tu viaje, no te preocupes, puedes cambiar dinero en Vietnam muy fácilmente, y, además, muchos restaurantes y hoteles aceptan moneda extranjera.

Medicación, incluyendo una carta del médico si llevas una gran cantidad de medicamentos, de gafas graduadas o de líquido de lentillas. Si vas con tus hijos en recomendable llevar repelente de mosquitos.

Cámara, que se convertirá pronto en una extensión de tu cuerpo, ya que este país es tan asombroso que no querrás dejar de fotografiar hasta el último detalle. Si no llevas una cámara o un teléfono móvil con una buena cámara, tú y tu familia os lamentaréis rápidamente.

Cosas de los niños: Cuando tus hijos están contentos, tú estás contento. Asegúrate de llevar todo lo esencial para los niños, ya sean sus juguetes favoritos, algunos cómics, snacks o incluso su ropa preferida. Los adultos disfrutan con lo nuevo mientras que a los niños les gusta lo familiar.

2. Diferencia de clima

Si viajas solo o con amigos y con el objetivo de experimentar y descubrir cosas nuevas, el clima puede no suponer un gran problema. En algunos casos, unas condiciones desfavorables pueden llegar a ser una suerte ya que te ayudan a evitar acumulaciones de turistas. Pero si vas con tu familia, debes anotar los patrones climáticos de Vietnam.

A pesar de que se encuentra completamente entre los trópicos, el clima de Vietnam sorprendentemente varía de región a región. Es un destino que puede visitarse en cualquier época del año, pero debes elegir la más conveniente para ti y tú familia. No es mala idea experimentar el frío de invierno en las tierras altas del norte y tomar el sol en las cálidas e impresionantes playas del sur en un único viaje. Investigar bien sobre el clima de Vietnam te ayudará mucho a hacer la maleta también.

En el norte (de Hanói a Sapa) el año tiene cuatro estaciones: primavera, verano, otoño e invierno. Primavera dura desde febrero a abril y tiene un clima cálido que se caracteriza por una suave llovizna que ayuda a las plantas a crecer más rápido y a las flores a florecer más radiantemente. El verano está desde mayo hasta agosto con calor y lluvias. El sol brilla todo el día y hay tormentas eléctricas ocasionales que refrescan el tiempo. El otoño va desde septiembre a noviembre con aire fresco y vientos ligeros. Se puede decir que la estación más bella con las hojas amarillas cayendo en las calles y brillantes rayos de sol durante el día. Sin embargo, en ocasiones los tifones traen consigo lluvias abundantes e inundaciones en el centro del país. El invierno dura desde noviembre a enero con un clima seco y frío. La nieve y la escarcha aparecen una o dos veces al año en las montañas (a más de 1000 metros sobre el nivel del mar), lo que hace que los vietnamitas viajen allí a disfrutar de tan rara ocasión.

El centro (de Nha Trang a Hue) tiene sol durante casi todo el año y algunas lluvias durante noviembre y diciembre. Dalat, a una altura de 1500 metros, es más frío que la zona costera, sobretodo de noviembre a marzo. Da Nang y Hue experimentan tifones desde mediados de octubre hasta mediados de diciembre cuando el clima se vuelve más frío, más nublado y húmedo.

La región del sur (desde ciudad de Ho Chi Minh City a Phan Thiet) tiene un clima predominantemente ecuatorial con dos estaciones: lluviosa y húmeda, y seca. La estación lluviosa y húmeda oscila desde abril hasta septiembre. A menudo llueve abundantemente pero no por mucho tiempo. La estación seca se extiende de octubre a mayo. El tiempo se vuelve más caluroso con todos los días soleados, sin embargo, por la noche bajan las temperaturas.

3. “¿Qué hay para cenar, mamá?”

La comida suele ser una preocupación en todos los viajes. No se trata ya de “¿qué comeremos allí?” sino de “¿qué podemos comer allí?”. Vietnam es otra historia, ya que el arte gastronómico de esta nación es tan excelente y diverso que puede hacer las delicias de cualquiera. A diferencia de otros países asiáticos, donde muchos viajeros occidentales a veces no pueden encontrar nada que les atraiga, la cocina de Vietnam combina el gusto asiático con el occidental gracias a su rico pasado histórico. Así, cualquiera puede encontrar algún plato que le resulte delicioso, sin importar su edad o nacionalidad.

Las ciudades grandes como Hanói o Ho Chi Minh (Saigón) son realmente un paraíso gastronómico, donde encontrar cualquier tipo de restaurante para tu familia, desde vegetarianos, de delicatesen francesas, italianos, hasta los de comida tradicional vietnamita. Sin embargo, el alma de la cocina vietnamita se encuentra en las calles: un “banh mi” o un bol de “Pho” seguramente te convencerán de que esta fama es merecida. En el campo puedes disfrutar de la cocina vietnamita tradicional preparada en casa. Las fantásticas playas te ofrecen exóticos platos de marisco. Lo mejor de todo es que todos estos platos vienen con unos precios muy buenos.
En este país, puedes comprobar el verdadero sentido del espíritu de “come, reza, ama”. Aun así, si tienes algún problema de alergia o tus hijos necesitan alguna comida especial, debes hablar con el personal del restaurante sobre esto y sobre los ingredientes antes de disfrutar de estas deliciosas comidas.

4. Deja claro lo que quieres…

¡Hay demasiadas cosas que descubrir aquí! Este país puede ser un paraíso o un infierno: todo depende de tu plan. Puedes ir a dar un paseo, disfrutar de un espectáculo de marionetas de agua, visitar templos y pagodas, bañarte en el mar, hacer senderismo por las montañas… las opciones son innumerables. Todo lo que tienes que hacer es dejar claro lo que quieres tú y tu familia, ya sea un tour cultural o un viaje a la playa. Puedes encontrar sugerencias útiles en nuestro artículo 10 “cosas que no debes perderte en Vietnam”, y aquí ofrecemos alguna información para familias que viajan con niños:

Cyclo: Para un trepidante tour por la ciudad, lo mejor es dar una vuelta en uno de los bicitaxis vietnamitas. Negocia el precio primero – normalmente se pagan 5 dólares por hora – y no dudes en dejar propina.

Templos y pagodas: Los santuarios del sur son maravillosos y salvajes, mientras que los del norte son más lacados y serios. Visítalos en los días de luna llena o luna nueva (puedes preguntar en tu hotel) ya que son los días en los que los budistas acuden a encender incienso y rezar.

Futbito: Los niños vietnamitas se pasan las tardes jugando al fútbol en los parques, y estarán encantados de que tus hijos se unan al partido.

Sastres a medida: Deja que tus hijos diseñen su propia ropa – ¡y obtén los resultados en un día! – en una de las muchas sastrerías de Vietnam a un precio muy asequible.

5. Escoge un buen operador de viajes

Esta es la mejor manera de evitar preocupaciones, dado que te ayudará a diseñar el itinerario perfecto dependiendo de tus necesidades y deseos, te aconsejará sobre el viaje, cuidará de todos los miembros de tu familia y se ocupará del papeleo. Un operador de viajes local debe estar en tu lista de personas de referencia, puesto que conocen el país y entienden su cultura más profundamente que los extranjeros. Reservar un tour con estos especialistas te ahorrará dinero, tiempo y quebraderos de cabeza.

¡Toma la decisión adecuada!